Sentirse sola siendo vegana: cuando tienes gente cerca, pero echas de menos sentirte comprendida

Puedes tener amigas con las que te ríes, una familia que te quiere y personas a las que llamar cuando tienes un problema. Y, aun así, no saber a quién contarle que llevas toda la mañana pensando en una noticia sobre explotación animal.

Quizá ya has intentado compartir algo parecido y te han respondido que no puedes cargar con todo el sufrimiento del mundo, que no le des tantas vueltas o que deberías aprender a desconectar.

En psicología hablamos de humanidad compartida para referirnos a la capacidad de reconocer que nuestras dificultades y experiencias de sufrimiento forman parte de la experiencia humana. Saber que otras personas también atraviesan situaciones parecidas puede ayudarnos a sentirnos menos aisladas.

Y esto tiene mucho que ver con lo que ocurre cuando empezamos a sentirnos solas siendo veganas. No necesariamente porque nos falten relaciones, sino porque algunas de nuestras experiencias más importantes no encuentran un lugar donde ser compartidas.

Cuando una parte de ti se queda fuera de tus relaciones

Con el tiempo vamos aprendiendo con qué personas podemos hablar de determinadas cosas.

Sabemos a quién llamar cuando tenemos un problema de pareja, con quién compartir una buena noticia o a quién pedir consejo sobre el trabajo.

Pero ¿a quién llamas cuando lo que te preocupa tiene que ver con los animales?

Puede que hayas vivido una situación desagradable en una comida familiar, que una noticia te haya dejado especialmente afectada o que estés emocionadísima porque un animal al que seguías desde hace meses ha sido rescatado.

Son experiencias que te gustaría compartir. Sin embargo, quizá ya sabes que determinadas personas cambiarán de tema, harán un comentario incómodo o acabarán cuestionando tu posición ética. En ocasiones, incluso te encuentras con alguien que intenta explicarte el veganismo sin escuchar lo que estás contando, algo que también conocemos como nonvegan-splaining.

Y decides no contarlo.

No tiene por qué ser una mala decisión. Elegir cuándo queremos hablar de algo y cuándo preferimos evitar una discusión también es una manera de cuidarnos.

Lo difícil aparece cuando empezamos a sentir que no tenemos a nadie con quien compartir esa parte de nuestra vida.

El veganismo puede ocupar un lugar muy importante en nuestra identidad. Influye en cómo entendemos a los demás animales, qué consideramos justo o injusto y cómo interpretamos muchas situaciones cotidianas.

Cuando esa parte de nosotras apenas encuentra reconocimiento, podemos sentir cierta distancia incluso en relaciones que valoramos y disfrutamos.

No todas nuestras relaciones tienen que cubrir las mismas necesidades

Hay personas veganas que mantienen buenas relaciones con sus amistades no veganas y no desean cambiarlas.

Tienen cosas en común, se quieren, se acompañan y disfrutan pasando tiempo juntas.

Quizá lo que echan de menos es algo bastante más concreto: conocer a otras personas con quienes poder hablar de determinadas experiencias sin tener que explicar desde el principio por qué les afectan.

Alguien que comprenda por qué una comida familiar puede resultar agotadora. Que se alegre contigo cuando conoces la historia de un animal rescatado. Que entienda la culpa que puedes sentir cuando necesitas descansar del activismo. Porque, aunque podemos aprender a manejar mejor las conversaciones sobre veganismo con nuestra familia, también necesitamos espacios donde no tengamos que estar pendientes de cómo reaccionarán las demás personas.

Y con quien también puedas hablar de cualquier otra cosa.

Buscar amistades veganas no significa que queramos relacionarnos exclusivamente con personas veganas. Tampoco implica que nuestras amistades actuales sean insuficientes.

Sentirnos parte de un grupo y establecer vínculos significativos responde a una necesidad psicológica básica. Baumeister y Leary (1995) ya señalaron la importancia de la pertenencia para nuestro bienestar psicológico. Y esa pertenencia no depende únicamente de cuántas relaciones tenemos, sino también de la calidad de los vínculos que construimos.

Humanidad compartida: descubrir que no eres la única

Imagina que llevas tiempo sintiéndote culpable porque últimamente evitas ver imágenes de explotación animal. Sabes lo que ocurre, te importa profundamente, pero hay días en los que no puedes soportar exponerte a más sufrimiento.

Quizá piensas que deberías ser capaz de verlo, que estás mirando hacia otro lado o que no estás haciendo suficiente.

Un día, otra persona vegana cuenta que le ocurre algo parecido.

No te está dando ninguna solución. Simplemente está compartiendo su experiencia.

Pero escucharla puede hacer que te plantees algo que hasta entonces no habías considerado: quizá no eres la única que vive esa contradicción.

La psicóloga Kristin Neff habla de la humanidad compartida como una parte fundamental de la autocompasión. Se trata de reconocer que nuestras dificultades y experiencias de sufrimiento también forman parte de la experiencia de otras personas. A veces, descubrir que no somos las únicas que vivimos algo parecido nos ayuda a dejar de interpretar nuestras dificultades como un problema exclusivamente nuestro.

En el caso del veganismo, además, podemos descubrir que algunas de las situaciones que nos afectan están relacionadas con vivir en una sociedad donde la explotación animal se encuentra normalizada.

Compartir experiencias no elimina ese contexto, pero puede ayudarnos a comprender mejor nuestras respuestas y a tratarnos con menos dureza.

También nos permite conocer otras formas de afrontar situaciones parecidas.

Quizá una compañera ha encontrado una manera de poner límites en las comidas familiares. Otra ha aprendido a gestionar su exposición a determinadas imágenes. Otra está intentando encontrar un equilibrio entre su implicación en el activismo y sus necesidades personales.

No todas vivimos el veganismo de la misma manera, ni necesitamos las mismas cosas. Escuchar experiencias diferentes también puede ampliar nuestra perspectiva.

Encontrar comunidad no siempre es tan sencillo

A veces el problema es bastante práctico: no conoces a otras personas veganas.

Quizá vives en una localidad pequeña, tienes horarios complicados o los espacios que encuentras no terminan de encajar con lo que estás buscando.

También puede que participes en actividades de activismo y conozcas a personas con las que compartes tus valores, pero eches de menos momentos donde hablar de cómo estás viviendo determinadas situaciones.

Los espacios veganos pueden tener funciones diferentes.

Una asociación o colectivo de activismo está orientado principalmente a defender a los animales. Una quedada social puede servir para disfrutar de actividades compartidas. Un grupo de apoyo psicológico permite dedicar tiempo a nuestras experiencias, emociones y necesidades, con un recorrido preparado para ello.

Son espacios compatibles y cada uno puede aportar algo distinto.

Quizá no necesitas hacer más actividades, sino encontrar un lugar donde puedas hablar de lo que te pasa, escuchar a otras personas y aprender recursos que te ayuden a sostenerte.

Veganismo: yo conmigo, un grupo para cuidarnos y hacer red

Esta necesidad de compartir experiencias y encontrarnos con otras personas veganas es una de las razones por las que hemos creado Veganismo: yo conmigo, nuestro grupo de apoyo psicológico de Mi Psicóloga es Vegana.

Durante tres meses, Sonia Garijo e Itsaso Colás, ambas psicólogas y veganas, acompañaremos a un grupo estable de hasta 16 personas en seis encuentros online.

Trabajaremos nuestra historia e identidad vegana, las emociones y necesidades que aparecen en diferentes situaciones, el dolor relacionado con el sufrimiento animal, la culpa, la autoexigencia y los recursos que pueden ayudarnos en nuestro día a día.

Habrá ejercicios, reflexión y tiempo para compartir. No es psicoterapia grupal, una quedada social ni un grupo de activismo.

Queremos ofrecer un espacio donde podamos conocernos, aprender juntas y abrir la posibilidad de crear vínculos que continúen más allá de los encuentros.

Sin tener que empezar justificando por qué los demás animales nos importan.

Quizá lo que necesitas es ampliar tu red

Sentirse sola siendo vegana no significa necesariamente que tengamos que cambiar nuestras relaciones.

Podemos seguir disfrutando de nuestras amistades y de nuestra familia, reconocer lo que esos vínculos nos aportan y buscar otros espacios donde compartir experiencias que hasta ahora hemos vivido de manera más solitaria.

Tener personas con quienes hablar de lo que nos pasa, sentirnos reconocidas y conocer otras formas de afrontar las dificultades también forma parte de cuidarnos.

Si te gustaría encontrar ese espacio, te invitamos a participar en Veganismo: yo conmigo, nuestro grupo de apoyo psicológico para personas veganas.

La primera edición tendrá lugar entre enero y marzo de 2027, con seis encuentros online los martes de 17:30 a 19:00 h. Las plazas están limitadas a 16 participantes y realizaremos una entrevista previa para valorar el acceso.

Conoce el programa y solicita tu entrevista.

Preguntas frecuentes

¿Por qué puedo sentirme sola siendo vegana aunque tenga amistades?

Porque podemos tener relaciones satisfactorias y, aun así, echar de menos personas con quienes compartir experiencias relacionadas con nuestra identidad vegana. Sentirnos queridas y sentirnos comprendidas en determinados aspectos no siempre es lo mismo.

¿Necesito tener amistades veganas para sentirme comprendida?

No necesariamente. Podemos encontrar apoyo y comprensión en personas que no comparten nuestra posición ética. Sin embargo, relacionarnos con otras personas veganas puede facilitar ciertas conversaciones y ofrecernos experiencias de reconocimiento diferentes.

¿Qué puedo hacer si no conozco a otras personas veganas?

Puedes explorar asociaciones, encuentros sociales, comunidades online o grupos de apoyo. Lo importante es identificar qué tipo de espacio necesitas y qué te gustaría compartir con otras personas.

¿Por qué me agota tener que explicar constantemente mi veganismo?

Porque responder a comentarios, justificar nuestras decisiones o anticipar posibles conflictos puede requerir un esfuerzo emocional considerable. Elegir cuándo participar en esas conversaciones y cuándo no hacerlo también es una forma de cuidar nuestros límites.

¿Qué aporta un grupo de apoyo psicológico para personas veganas?

Ofrece un espacio estructurado para compartir experiencias, comprender nuestras emociones y necesidades, conocer recursos psicológicos y establecer vínculos con personas que comparten nuestra posición ética.

¿Un grupo de apoyo psicológico sustituye a la terapia individual?

No. Un grupo de apoyo psicológico puede aportar herramientas y acompañamiento entre iguales, pero no sustituye a un proceso de psicoterapia individual cuando este es necesario.

¿Dudas de si necesitas terapia ahora?

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